¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!

Por Sara Firgaira Fernández y Sara Fernández Liaño.

En Navidad, el objetivo principal para muchas personas es conseguir reunirse, celebrar las fiestas, disfrutar de la comida e ilusionarse con los regalos, y todo ello, en la mayoría de las ocasiones, produce gran alegría, optimismo y felicidad. Normalmente, son los pequeños de la casa los que más disfrutan de estas vacaciones. Ellos encuentran en ellas la ilusión, la sorpresa, los sueños, la fiesta, etc.

En este artículo queremos obviar la parte religiosa de estas festividades, puesto que consideramos que se han convertido en tradiciones para la mayoría de las familias ya sean religiosas o no. Cada familia adapta las tradiciones populares a sus propias costumbres y posibilidades.

La Navidad nos trae al presente tanto nuestro pasado como el futuro. Comenzamos a evaluar todos los logros y fracasos que hemos experimentado durante el año y a la vez nos proponemos retos, propósitos y objetivos para el que empieza. Es un momento de meditación, empezar de cero, restablecerse, perdonar, fortalecerse, etc. y todo esto implica también un esfuerzo de voluntad y madurez.

En estas fechas, podemos también experimentar tristeza, odio, desasosiego, nostalgia, angustia, desanimo, etc. que puede llevar a un aumento de los síntomas depresivos. ¿A qué se debe esto? Las personas que, por ejemplo, se encuentran alejadas de su familia, las que han perdido a un ser querido, o las que se sienten insatisfechas con su vida, son ahora más conscientes de estas situaciones dolorosas, por lo que se incrementan estos sentimientos.

En este artículo nos vamos a centrar en estos sentimientos negativos para tratar de sobrellevarlos y transformarlos en emociones positivas, y poder pasar estas fiestas con la mayor felicidad posible.

DISCUSIONES CON LA FAMILIA

Se cree que durante estas fechas la familia discute más. Lo cierto es que, en menos de dos meses nos reunimos más veces con ellos que en el resto del año. Por lo que, si se piensa objetivamente, es lógico que se discuta más.

¿Cómo podemos evitar estas discusiones?

  • Una buena estrategia puede ser evitar temas de conversación “delicados” como por ejemplo temas políticos, religiosos, etc.
  • Si salen este tipo de temas, podemos tratar de no tomarlos como una ofensa. Debemos tener presente que estas fechas son para compartir tiempo juntos y que las viviremos de una forma negativa si nos alteramos por todos los comentarios con los que no estamos de acuerdo. Es mejor parar y reflexionar un poco antes de alentar una discusión que, por norma general, no nos llevará a ningún sitio.
  • Podemos aprovechar estas fechas para hablar con la familia de nosotros mismos, de cómo nos ha ido todo durante este año y para conocernos mejor. Antes de comenzar con las típicas reuniones familiares párate a pensar en las situaciones positivas que has vivido este año: una felicitación, ascenso, nuevas amistades en el trabajo, un nuevo amor, viajes emocionantes y divertidos, e incluso planes de futuro. Y utiliza estas reuniones para compartir esta felicidad con tu familia.
  • Aprovecha también para preguntar a tus familiares por su vida: Cómo les ha ido el trabajo, qué viajes han hecho, etc.
  • Ofrece cumplidos. Esto suele tener un efecto muy positivo puesto que hace que la gente se sienta mejor consigo mismo y contigo. Además se produce el efecto “espejo”. Las personas se sienten “en deuda” y es muy posible que tú también recibas cumplidos.
  • Al igual que ocurre con los cumplidos, se produce el mismo efecto con otras muestras de cariño como besos, abrazos, etc.
  • Otra forma de evitar discusiones, puede ser buscar formas de entretenimiento para todos. Por ejemplo, juegos de mesa que tengamos por casa, o juegos como el de los “personajes” (uno piensa en un personaje famoso y mediante preguntas de “sí o no” los demás tienen que adivinarlo). En la red puedes encontrar muchas ideas. Puede ser una forma muy divertida de evitar discusiones. También podemos poner música animada y… ¡BAILAR! (evitaremos peleas y puede que bajemos esos “kilitos” de más que cogemos durante estas fiestas).

Las discusiones “secundarias”:

Con esto, nos referimos a esas discusiones que se dan “en casa” por temas relacionados con estas festividades. Una de las más comunes es la que se da en la pareja relacionada con “¿con qué familia nos reunimos en cada fiesta?”. Por norma general, nos reunimos en Nochebuena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo y la Noche de Reyes. Esto suma cinco reuniones familiares que debemos compartir con nuestra familia y con la familia política. Normalmente, resulta casi imposible que ambas puedan celebrar estas festividades juntas, que sería lo ideal y lo más fácil. Por lo que tenemos que decidir qué fiesta se celebra con cada cual. Lo mejor es pactarlo con la pareja mucho antes de las fiestas. El estrés de tenerlas “a la vuelta de la esquina” dificultará que podamos negociar de una forma pacífica y eficaz. Es mejor tratar de hablarlo en un momento en el que estemos tranquilos y contentos con nuestra pareja. ¿Cómo podemos negociarlo? Para hacerlo de la manera más objetiva posible podemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Qué tradiciones importantes se realizan en cada una de las familias.
  • Cuáles son nuestras fiestas o costumbres más significativas y cómo queremos festejarlas (para nosotros mismos, no para nuestra familia).
  • Si una de las dos familias vive lejos y no la podemos visitar fácilmente.

LAS COMPRAS NAVIDEÑAS

Otro tema que puede causar mucho estrés en esta época del año son las “compras navideñas”. Para un mismo día normalmente debemos hacer regalos a muchas personas diferentes (padres, hermanos, hijos, suegros, etc.). Saber qué regalar a cada uno de ellos y todo en un mismo periodo de tiempo, puede suponer un gran estrés.

¿Qué podemos hacer para evitar el estrés por las compras?

  • Teniendo en cuenta que algunos grandes almacenes nos “avisan” de la llegada de estas fechas con mucha antelación, podemos tratar de planear estas compras con más tranquilidad y no dejarlo todo para el último momento.
  • Cuando nos hacemos mayores, los que teníamos por costumbre escribir la “carta a los Reyes Magos” dejamos de hacerlo. ¿Por qué? Esta es una bonita tradición que nos hará retroceder a nuestros años de infancia y, además, facilita a nuestros familiares la ardua tarea de pensar en qué regalos te harán más ilusión.
  • Si planificamos las compras con tiempo, podemos convertirlas en planes divertidos para hacer con nuestra pareja o con nuestros padres, hermanos o amigos.
  • Comprar algunas cosas por internet puede evitarnos el estrés de las aglomeraciones y las largas colas.

Gastos excesivos:

Otra de las grandes preocupaciones en estas fechas son los gastos. No es nuestra intención decir en qué cosas hay que gastar más y en cuáles menos. Cada cual debe usar su dinero en lo que quiera y/o pueda. Simplemente intentaremos daros algunas ideas para que estos gastos “no se nos vayan de las manos” sin darnos cuenta. ¿Qué podemos hacer para tenerlos bajo control?

  • Como ya hemos mencionado anteriormente, cuanto antes comencemos a planificar mucho mejor. Podemos realizar un presupuesto en el que nos fijemos un límite de gastos para estas fechas. No solo para los regalos, sino para todo lo demás (decoración, comida, escapadas, etc.).
  • Debemos priorizar. Planifica con la familia qué es lo más importante para vosotros, en qué queréis gastar más, etc.
  • Transforma algunos de los gastos. Por ejemplo, en lugar de comprar los adornos para el Árbol de Navidad o para la casa en general, ¿Por qué no crearlos junto con tú pareja o tus hijos? De esta forma puedes ahorrar bastante dinero y además aprovechas para pasar un tiempo divertido con la familia. Además resulta muy satisfactorio ver la casa tan bonita sabiendo que todo está hecho con vuestras propias manos.

PROPOSICIONES DE FIN DE AÑO

En esta época es muy frecuente y normal plantearse qué cosas no nos gustan de nuestras vidas, cuáles nos gustaría cambiar y cuáles no. Por ello es lógico escuchar estas “proposiciones de Fin de Año” en las que nos planteamos cambios en nuestra vida para el año que entra. Sin embargo, es inocente pensar que solo por pedirlos vayan a hacerse realidad. Es importante atender a los deseos que pedimos y queremos para organizar un plan de acción y conseguirlos durante el año que entra.

Para hacerlo de una manera eficaz y que realmente podamos alcanzar estas metas, no vale solo con mencionarlas como si de un deseo se tratase. Hay que destinar algún tiempo a pensarlo bien y plantearse qué nos hace falta para llevarlo a cabo. Podemos seguir ciertos pasos:

  • Plantearse metas claras y concretas: una meta puede ser cualquier cosa que queramos conseguir o que se desea hacer. Para ayudarnos a alcanzarlas deben ser: sinceras (algo que realmente deseamos y no un “capricho pasajero”), personales (que provengan de tus deseos y no de lo que se espera de ti), realistas (que de verdad sean posibles en un determinado periodo de tiempo), divisible (que se puedan determinar los pasos intermedios que debemos lograr para hacer realidad nuestra meta) y medible (que de alguna forma podamos comprobar lo que hemos logrado hasta el momento y lo que nos queda por conseguir).
  • Establecer los pasos a seguir para alcanzar nuestras metas. Esto nos facilitará obtener nuestra meta final y nos motivará al lograr los pequeños objetivos poco a poco.
  • Organizar los pasos en el orden en el que habría que realizarlos.
  • Ponerlas en marcha e ir evaluando nuestros logros a medida que los vayamos consiguiendo.

En ocasiones nos resulta muy difícil conseguir fuerzas y energías para afrontar toda la presión que La Navidad puede suponer. Mostrar alegría, tranquilidad, entusiasmo, etc. a veces puede resultar muy complicado. El sentimiento depresivo puede ser algo de lo más normal. Si lo experimentamos, lo mejor es buscar la causa, entender que los sentimientos ahora se hacen más sensibles e intentar que nos afecten lo menos posible con ejercicios como distraerse, buscar el lado positivo o aceptar la situación. Es importante detectar si esa tristeza se alarga en el tiempo una vez pasadas estas fechas, ya que entonces puede ser recomendable acudir a un profesional en busca de ayuda y apoyo.

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