¿Por qué tengo miedo?

Por Sara Fernández Liaño

Los miedos son emociones corrientes que han servido para conseguir la supervivencia de la especie. Sentir miedo ante un peligro puede ayudarnos a reaccionar y ser precavidos. Sin embargo, hay veces que los miedos se convierten en irracionales, la intensidad o el motivo del miedo no tiene sentido y aun así aparecen y nos incapacita en muchas situaciones del día a día. Cuando esto sucede, llamamos a esos miedos fobias.

¿Por qué aparecen las fobias? Hay autores que afirman que existen fobias que se dan por herencia filogenética. Es decir, hay una transmisión de nuestros antepasados que hace que unos miedos sean más probables que otros, como en el caso de algunos animales. Las fobias también pueden aparecer por aprendizaje vicario (del “boca a boca”). Sin embargo, es la asociación de estímulos y respuestas por Condicionamiento Clásico la explicación más extendida para este problema. ¿En qué consiste? En el Condicionamiento Clásico, un estímulo que no produce ningún tipo de reacción en una persona, puede llegar a causar miedo si aparece inmediatamente antes de otro que ya lo provoca. Por ejemplo, si un ruido que produce un sobresalto, aparece un segundo antes que un objeto sin ningún tipo reacción, este objeto puede llegar a provocar ese sobresalto sin necesidad de aparecer el ruido. Las fobias suelen ser asociaciones inconscientes del miedo a objetos que a priori no tienen por qué generarlo.

Una vez instaurado el miedo por esta asociación, este se mantiene por otro tipo de asociaciones que “engañan” a nuestro sistema simpático. Imaginémonos que padecemos una fobia a un animal, por ejemplo, un perro. Cuando aparece ese estímulo (el perro) nuestro sistema simpático se activa y sentimos el miedo. Nuestra reacción lógica es alejarnos de ese estímulo, de tal manera que nuestra ansiedad baja. Al hacer eso, de manera inconsciente, nuestro cerebro interpreta que ese estímulo es peligroso, ya que al aparecer sentimos miedo y al alejarnos nos relajamos. Por eso, ese miedo permanecerá en el tiempo y además será cada vez más intenso.

¿Cómo puedo solucionarlo? El cuerpo humano experimenta una reacción llamada “agotamiento”. Por fuerza, nuestro sistema simpático, no puede estar activado durante un periodo prolongado de tiempo. Cuando lo hace sufre de “agotamiento” que produce su relajación. Es este, el elemento clave que se utiliza en la terapia para eliminar una fobia. Al presentarse un estímulo fóbico y activarse nuestro sistema límbico no debemos alejarnos demasiado pronto. La información que queremos transmitir a nuestro cerebro es que ese estímulo no es peligroso. Por eso, al mantenernos cerca de él, nuestra activación bajará por agotamiento, y nuestro cerebro comprenderá que sentir miedo ante ese estímulo es irracional, ya que no ocurre nada peligroso y además podemos mantenernos relajados frente a él.

Esto significa, que la clave para acabar con una fobia es exponerse al miedo el tiempo suficiente para que nuestra ansiedad baje y lograr sentirnos relajados en vez de ansiosos. Eliminar una fobia no es un tratamiento sencillo, ni agradable, ni rápido. En este tipo de terapia suelen aparecer sentimientos de tristeza, enfado, ira, frustración, ansiedad, etc. Por eso, es imprescindible acudir a un psicólogo cuando estemos decididos a eliminar un miedo irracional de este tipo. Las técnicas necesarias, herramientas, la experiencia, el apoyo y los conocimientos para superar esos miedos te los proporcionarán y te acompañará paso a paso en la terapia para conseguir ese objetivo.

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