¿Y DESPUÉS DE UNA RUPTURA QUÉ?

Por Sara Fernández Liaño

Vivir una ruptura sentimental es algo a lo que nos enfrentaremos la mayoría de las personas a lo largo de nuestra vida. Suelen ser situaciones dolorosas. Sin embargo, cada una, tiene sus experiencias y características personales.

Si se analiza cuidadosamente, las rupturas pueden ser clasificadas dentro de la categoría de duelos, al fin y al cabo estamos frente a una pérdida de un ser querido. Sin embargo, estas poseen características que pueden hacerlas peculiares.

Como en cualquier duelo, las fases de Elisabeth Kübler-Ross se mantienen. Lo más probable es que se experimenten la Negación, Ira, Negociación, Depresión y por último la Aceptación. Sin embargo, no todas las rupturas son iguales, ni todas las personas las vivimos de la misma manera.

Existen rupturas de mutuo acuerdo, con o sin hijos, con engaños, por terceras personas, etc. pero en todas ellas, y para ambos miembros de la pareja, el duelo aparece. Este duelo se desarrolla en todos los individuos, y sea como sea acabará en una aceptación, siempre y cuando no se convierta en patológico. Si analizamos cada uno de estos duelos, es probable que al final lleguemos a hacernos dos preguntas claves:

¿Cómo logro no sufrir? y ¿Cómo lo supero?

  • Es importante entender que el sufrimiento es parte, no solo de las relaciones sentimentales, sino de la vida. Por lo que agobiarnos por no sufrir no ayuda demasiado a pasar el conflicto. Simplemente, a veces, hay que asumir que lo pasaremos mal.
  • Llorar es un desahogo emocional necesario en este tipo de situaciones. Las emociones que experimenta nuestro organismo son vitales y no podemos olvidarlas, rechazarlas o negarlas. Si nuestro cuerpo siente alegría, dejamos que ésta salga y nos invada, porque consigue que nos sintamos bien. Sin embargo, no debemos olvidar que, la tristeza o la rabia son emociones que nos ayudan a entendernos mejor, que si las escuchamos y les damos significado pueden sernos de gran ayuda, y sobre todo, que es la manera que tiene nuestro organismo de comunicarse con nosotros, de tal forma que si las anulamos, saldrán en forma de enfermedad.
  • Es relativamente fácil que nuestros ritmos circadianos (ciclos diarios de 24 horas) se vean afectados cuando nos enfrentamos a una ruptura. Lo más lógico es que nos cueste conciliar el sueño por las noches y que a veces nos despertemos antes de lo acostumbrado. No hay que alarmarse, también son características que rodean a las rupturas amorosas. Seguir las pautas y directrices dadas para una buena higiene del sueño nos ayudara a descansar mejor esas “noches en vela” Todo sobre el sueño.
  • Conocer cada fase del duelo, en qué consiste, duración, significado, etc. puede resultar un gran apoyo para saber, sobre todo, que lo que nos está pasando es normal y que sentirse así tiene un valor que nos ayudará a superar la ruptura. Además, puede ayudarnos a darnos cuenta de las mejorías que vamos consiguiendo día a día después de la ruptura. ¿Qué es y cómo superar el duelo?.
  • La fase de la depresión es una de las más largas y que conlleva más sufrimiento. Los niveles de Serotonina en nuestro sistema neuronal se descuadran y provocan síntomas como la tristeza, ganas de llorar, falta de ilusión y motivación, perder energía y ganas de hacer cosas. Una vez que se es consciente de que esas emociones son normales en una ruptura y se les da su lugar, no podemos dejar que nos invadan ni nos impidan seguir adelante. Es importante hacer un esfuerzo en moverse, salir, no dejar de hacer cosas que nos gustan, buscar motivaciones, arreglarse, cuidarse de una manera activa haciendo ejercicio y comiendo de forma saludable.
  • Tomarse la ruptura como un reto no es nada sencillo, pero si lo logramos, será un gran camino a seguir para llegar a superarlo. Cambiar pensamientos negativos por otros positivos es el primer paso de ese camino. Por ejemplo “No puedo vivir sin él/ella” es muy distinto a “Sola/solo podré ser feliz”. El mensaje que mandas a tu cerebro es totalmente distinto y hace que las sustancias afectadas por la ruptura, y que hacen que aparezca la tristeza, se regulen y vuelvan a hacer que funcione todo correctamente.

Lo fundamental para llegar a una fase de aceptación de una manera saludable es no olvidar que la persona más importante de la vida es uno mismo. Que compartirla con otro es importante, pero que ser feliz lo es más. Y que, aunque el sufrimiento entra dentro de los retos de la vida y nos aporta enseñanzas muy valiosas, no podemos dejar que la controle y se haga su dueño.

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