DÁNDOLE SIGNIFICADO A LA SEMANA SANTA

Por Sara Fernández Liaño

En la llamada “Semana Santa” cristiana, lo más significativo son las tradiciones y rituales que en ella se viven. La festividad con procesiones y actos litúrgicos es lo más característico. Sin embargo, el mensaje que transmite, no tiene por qué quedarse solo en lo religioso, sino que pueden recibirse otros muchos significados que nos acompañen en nuestra vida.

La escena más importante de esta semana transcurre durante la “Última cena” donde Cristo comparte el alimento con el resto de sus discípulos. En ella, se muestran varios momentos que intentan inculcar valores muy apreciados por el cristianismo, pero también para el resto de las personas. Por ejemplo, “amaos los unos a los otros como yo os he amado” es el mayor mandato enviado por Dios a los hombres y mujeres de la tierra.

Si analizamos esta oración, podemos encontrar la base de un bienestar mental profundo. Amar a los demás sin ningún fin concreto, hace que nuestra manera de ver la vida se llene de amabilidad, cariño, ternura, bondad, comprensión, energía positiva, etc. y estos sentimientos influyen en nuestro cuerpo y mente de una manera objetiva. Ese bienestar, hace que suframos menos estrés, que nuestra mente esté más abierta a nuevas ideas, que encontremos soluciones más eficaces a problemas de nuestro día a día, tengamos más ganas de hacer cosas, etc. Además de todos esos beneficios propios, no debemos olvidar la proyección que transmitimos a los demás cuando nuestro comportamiento se rige por emociones tan positivas. Lograremos un bienestar común que favorecerá a todo nuestro entorno.

También, en la última cena, Jesús, hablando con Dios, sabiendo que va a ser sacrificado, dice “No se haga mi voluntad, sino la tuya”. ¿De qué manera podemos interpretar este mensaje que nos envía la Biblia? En muchos momentos de nuestra vida aparecen sentimientos de conformismo, frustración, resignación, etc. y podemos encontrarlos en cualquier esfera, como en la familia, la salud o el trabajo. En muchas ocasiones, no logramos nuestros objetivos, lo que queremos; o simplemente, debemos acatar órdenes que no son de nuestro agrado. Por supuesto, luchar por lo que se quiere es un valor que nadie debe perder en la vida. Sin embargo, es sano comprender que muchas veces, hay que analizar el entorno, lo que está pasando, y aceptar ciertas circunstancias. Es importante fijarse en las cosas que sí se tienen y que se han conseguido y no solo en lo que se nos escapa. A veces no nos damos cuenta que lo que tenemos es suficientemente importante para ser feliz.

Esto ni significa resignarse ni dejar de cumplir nuestras expectativas, sino aprender a valorar las cosas en su justa medida. Darse cuenta que tú eres así, que tu cuerpo te acompaña tal y como es, y que puedes ser feliz aunque haya dificultades. Aceptarnos a nosotros mismos con nuestras virtudes y defectos.

El sufrimiento es un sentimiento muy encontrado en Semana Santa al vivir “La Pasión” de Cristo. Los cristianos se solidarizan con Jesús, empatizan con él y hacen de su sufrimiento un testimonio y acompañamiento.

Ser partícipes de las experiencias dolorosas de otros, tanto para bien como para mal, hacen que nos sintamos mejor. Ayudar a los demás en sus problemas nos ayuda a sentirnos útiles, comprensivos, bondadosos.  Empatizar los unos con los otros convierte a la sociedad en una “manada” donde nadie se siente solo ni abandonado, y esa actitud es clave para llevar una vida más sana, feliz y agradable.

El perdón, es otro de los valores representado en esta semana. Jesús perdona a la humanidad por todo el sufrimiento que le provocan. Perdona a Judas por traicionarle y a Pedro por negarle.

Dentro de nuestra vida, el perdón es una cualidad complicada de alcanzar pero que puede ser la distinción entre vivir en paz o atormentado. Cuando alguien que queremos nos hiere, nos enfadamos y sufrimos, y el proceso del perdón, a veces, suele ser largo y complejo. Sin embargo, perdonar de verdad, nos ayuda a empezar de cero, a olvidar el rencor, y sobre todo a sentirnos liberados de una carga que, en muchas ocasiones, nos hace pasarlo demasiado mal. Perdonar es sano para la mente y el cuerpo y nos permite estar más tranquilos y satisfechos.

En el “Domingo de Pascua”, se lleva a cabo el milagro de la resurrección. Jesús, sufre, muere, y resucita. Ailía Psicología ha querido transmitir este mensaje desde su creación. “Transforma tu vida y echa a volar” es nuestro eslogan porque creemos realmente en el cambio personal. Es imposible vivir una vida sin complicaciones, sin estrés, sin cometer errores, sin querer cambiar nuestra forma de ver las cosas. Sin embargo, podemos conseguir todo lo que nos propongamos con esfuerzo y ganas. Este Domingo de Semana Santa, es una gran metáfora que nos enseña que hasta en las dificultades más duras, como en la muerte, todo puede lograrse y “resucitar”.

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