¿Obsesiones o manías?

Por Sara Fernández Liaño

A veces, tenemos la sensación de que nuestros pensamientos se convierten en pequeños círculos viciosos que hacen que nos preocupemos una y otra vez de las mismas cosas. ¿Cómo sabemos si esos pensamientos son o no patológicos?

Antes de nada, debemos diferenciar las patologías que existen con relación a los pensamientos repetitivos y después, comprobar si nuestros propios pensamientos cumplen con esos criterios o no.

Los rasgos fundamentales de un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) son las obsesiones y las compulsiones recurrentes. Las obsesiones pueden ser ideas, pensamientos, imágenes o incluso impulsos persistentes que no paran de llegar a la mente una y otra vez. Las personas que sufren estas obsesiones suelen percibirlas como invasoras en su propio cerebro. Para ellas no tienen sentido, y comprenden que es algo irracional y desproporcionado. Por ello, existen muchos intentos para conseguir eliminarlas o neutralizarlas. Que los sujetos sientan que estas ideas son invasoras, no significa que no las entiendan como propias, saben que las ideas son suyas y que es su mente las que las produce pero, al mismo tiempo, las reconocen extrañas y chocantes. A eso se le llama pensamiento egodistónico. Existen un tipo de obsesiones dentro de este trastorno más comunes que el resto, como son las obsesiones por el orden, la limpieza, la comprobación. Esto podría darnos una pista sobre si estamos frente a un trastorno obsesivo o no.

Las compulsiones suelen ser conductas o incluso acciones mentales que se repiten después de las obsesiones. Su objetivo es reducir el malestar que estas producen y evitar un posible mal futuro. No tienen por qué tener ninguna conexión con la obsesión y la mayoría de las veces las personas también las reconocen como exageradas o sin sentido.

Existe un trastorno también obsesivo llamado de personalidad que tiene relación con el propio TOC. Este trastorno cumple un patrón estable de preocupación, normalmente por el orden, la limpieza, el control mental, el perfeccionismo, la comprobación, etc. No existen en él obsesiones y compulsiones como tal, pero si un permanente estado de preocupación e inquietud por ese tipo de situaciones.

Estos dos trastornos mentales pueden confundirse con simples manías y pensamientos sobrevalorados que tienen algunas personas. En psicología, se han llevado a cabo estudios sobre “tipos de personalidad” que suelen existir como patrón en todas las personas. No hablamos ya de patologías, sino de formas estables de comportamiento que pueden clasificarse dentro de tipos de temperamento o personalidad. La personalidad obsesiva, o también llamada anancástica, tiene como rasgos fundamentales unos pensamientos recurrentes, una necesidad de orden y perfeccionismo, a veces las preocupaciones se vuelven demasiado repetitivas, etc.

Entonces ¿Cómo sabemos si padecemos una enfermedad mental o no? La principal característica que define un trastorno obsesivo compulsivo, ya sea de primer orden o de personalidad, es el malestar que produce en el individuo que lo padece. Dentro del TOC, se da una pérdida de tiempo infinita en realizar la compulsión para eliminar la obsesión. Por ejemplo, la necesidad de colocar un cuadro de una manera perfecta, en los distintos enfoques y ángulos desde los que se puede ver, puede hacer perder a la persona horas y horas de su tiempo o, que para conseguir que algo quede realmente limpio y sin gérmenes, puede hacer que esa limpieza dañe a la propia persona e interfiera en su rutina diaria.  Las personas con este trastorno sufren un gran malestar que impide llevar a cabo una vida corriente. Si tenemos alguna duda sobre si alguien de nuestro entorno o nosotros mismos podemos estar padeciendo este tipo de problema, no debemos esperar mucho en ir a un profesional, ya que, este tipo de patología suele ir a más y cuanto antes se le ponga remedio, mejor y más sencillo será el tratamiento.

Con esta información es más fácil poder detectar de una manera primaria si alguien conocido o nosotros mismos podemos padecer dichos trastornos o simplemente nuestra personalidad está dentro del grupo anancástico. Por otro lado, no debemos olvidar que, pertenecer a este grupo de personas no es negativo. Todos tenemos un tipo de personalidad que nos clasifica en mayor o menor medida. Cada grupo tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Las personas que se incluyen en este grupo de personalidad suelen tener mucho éxito en trabajos donde la perfección suele ser importante, como diseñadores, controladores aéreos, supervisores, etc.

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