Cinco claves para detectar a tiempo un trastorno en la alimentación de tus hijos

Por Sara Fernández Liaño

Es evidente la preocupación que existe hoy en día por conseguir una buena alimentación, sana y equilibrada. Es fácil encontrar especialistas nutricionistas que nos proporcionan las dietas necesarias para conseguir que nuestra alimentación sea saludable. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos qué significa la comida, qué representa para nosotros, o qué se puede expresar a través de ella.

Estas preguntas que a priori pueden parecer extrañas tienen mucho que ver, no solo con la salud física que conseguimos a través de los alimentos, sino también con nuestra salud mental. Lo que comemos no tiene por qué ser más importante que cómo lo comemos, o para qué lo comemos. Afirmar que el comportamiento con la comida puede simbolizar características psicológicas, o incluso que puede ser una expresión de algún conflicto vital, no es ni mucho un disparate.

Estas manifestaciones que se reflejan en nuestro comportamiento con la comida, se hacen más evidentes y cruciales a edades donde nuestro ser está comenzando a descubrir cosas importantes de sí mismo, como en la adolescencia. En esta etapa, los conflictos se disparan. A veces, son los alimentos los que nos pueden dar la clave para averiguar si son los habituales a esa edad o si se está desarrollando algún tipo de patología.

Las conductas que enumeramos a continuación, no tienen que ver tanto con el comportamiento en sí. Buscamos lo que hay detrás de él para averiguar qué está pasando en realidad. Hay que tener en cuenta que si verdaderamente existe un trastorno, es más importante advertir lo que está pasando en su mente que en su cuerpo.

  • Puede existir una falta recurrente de interés por la comida, o incluso una expresión de repulsa hacía los alimentos, que provoque una pérdida significativa de peso o desajuste de algún nutriente.
  • Excesiva preocupación por el peso. En este caso no es relevante el peso real del adolescente. Este puede sufrir sobrepeso, infrapeso o tener un peso establecido en la media. Lo importante es el tipo de pensamientos que realiza y si existe una gran obsesión sobre ellos.
  • En ocasiones, puede manifestarse una clara distorsión del adolescente con respecto a su propio cuerpo. En la mayoría de los casos, suelen darse distorsiones en los que se percibe un sobrepeso que no concuerda con su aspecto físico real.
  • Los sentimientos de culpabilidad hacia la comida pueden reflejar sentimientos de culpa en la vida cotidiana. Sentirse mal con uno mismo puede llevar a un descontrol que se manifieste en un atracón. Ese atracón produce un sentimiento de culpa, y esa culpa hace que se realice un comportamiento compensatorio para volver a buscar un equilibrio emocional.
  • Hay ocasiones en las que aspectos como la autoestima, las relaciones sociales, frustraciones o falta de motivación dependen exclusivamente del aspecto físico, lo que repercute en la alimentación. Cuando eso ocurre la persona puede llegar a padecer un gran sufrimiento que en algunos casos puede necesitar apoyo para superar.

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